may. 09, 2024 - 1 minuto de lecturaMinutos de lectura

¿Qué es la diabetes y por qué es importante para la salud oral?

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La diabetes no es una enfermedad desconocida. Si no eres uno de los 60 millones de europeos que viven con diabetes [1], es probable que conozcas a alguien que lo haga. Aproximadamente 1 de cada 11 adultos en todo el mundo [2] padece alguna forma de diabetes. E incluso más personas tienen una afección llamada "prediabetes", lo que significa que son de alto riesgo para desarrollar diabetes tipo 2.

La diabetes afecta a la forma en la que el cuerpo procesa la glucosa (el azúcar en sangre). Esta enfermedad hace que los niveles de glucosa sean mucho más difíciles de manejar. El cuerpo se vuelve resistente a la insulina, la hormona responsable de promover la absorción de glucosa. Como resultado, las personas con diabetes son propensas a tener altos niveles de azúcar en sangre, lo cual es peligroso. Un nivel alto de azúcar en sangre conduce al desarrollo de enfermedades cardíacas y renales [3], así como a la pérdida de visión y a una serie de otros problemas prevenibles. Por eso,  las personas con diabetes necesitan tener controlados los niveles de glucemia.

Afortunadamente, la diabetes tipo 2 es manejable; sin embargo, aquellos que viven con ella todavía necesitan entender cómo un mal control de la enfermedad puede afectar a su salud de formas invisibles. La salud bucal es un gran ejemplo.

La diabetes y la salud bucal están conectadas

Las personas con diabetes deben considerar la salud en su totalidad a la hora de controlar su nivel de azúcar en sangre. Si es demasiado alto, puede causar problemas a largo plazo como los mencionados anteriormente. Si, por el contrario, es demasiado bajo, corren el riesgo de sufrir una hipoglucemia. De cualquier manera, todo el cuerpo está en riesgo.

La diabetes y la salud bucal forman parte de la salud corporal general, y los pacientes con diabetes deben ser conscientes de lo que puede suceder dentro de sus bocas cuando los niveles de azúcar en sangre son demasiado elevados. Algunas de las afecciones orales asociadas con la diabetes incluyen:

  • Boca seca y falta de saliva
  • Caries en mayor cantidad y con un desarrollo rápido
  • Las úlceras y heridas que tardan mucho tiempo en sanar
  • Candidiasis oral, un tipo de infección bucal causada por hongos
  • Gingivitis y recesión de encías que pueden provocar periodontitis
  • Enfermedades de las encías

Todos sabemos que el azúcar es el mayor enemigo de los dientes y la salud bucal. Para las personas con diabetes, esto va más allá de evitar los dulces y refrescos. Significa controlar los niveles de glucosa en sangre.

Debemos recordar que la relación entre la diabetes y la salud bucal es bidireccional: se afectan mutuamente. Un nivel alto de azúcar en sangre puede favorecer el desarrollo de periodontitis (enfermedad de las encías), lo que a su vez tiene efectos perjudiciales para el resto del cuerpo. Este estadio más avanzado de enfermedad de las encías se ha relacionado con todo: enfermedades respiratorias, artritis reumatoide e incluso enfermedad arterial coronaria [4]. La periodontitis, por su parte, puede afectar a la regulación del nivel de azúcar en sangre.

Los efectos de bola de nieve de un control glucémico deficiente

Como ya hemos mencionado, la diabetes se puede controlar. Desafortunadamente, no siempre es fácil mantener los niveles de glucosa en unos parámetros óptimos. El consumo excesivo de alimentos azucarados o no hacer ejercicio puede producir hiperglucemia. Aparte de generar malestar, ese exceso de azúcar en el torrente sanguíneo puede acarrear afecciones en todo el cuerpo, incluidos los dientes y las encías.

La gingivitis es la forma más simple de enfermedad de las encías y provoca una inflamación de las mismas. No solo se puede prevenir adoptando buenos hábitos de higiene bucal, también es reversible. Para las personas con diabetes, el exceso de azúcar en la sangre hace que la gingivitis pueda desarrollarse rápidamente. El sangrado de encías y notarlas sensibles o enrojecidas son algunos de los primeros signos claros de un control glucémico deficiente.

Si no se detecta y trata a tiempo, la gingivitis puede empeorar. Debido a que los diabéticos tienen más dificultad para sanar las heridas, el tejido inflamado de las encías se vuelve propenso a la recesión y al deterioro, lo que conduce a la periodontitis.

La diabetes y la periodontitis son una combinación preocupante

Las personas que viven con diabetes tienen de 1,5 a 3 veces más probabilidades de padecer periodontitis. Esto también significa que tienen más riesgo de desarrollar complicaciones causadas por la periodontitis, y de que estas se vean empeoradas por la diabetes. En pocas palabras, la periodontitis y la diabetes juntas pueden provocar complicaciones de salud importantes.

Por ejemplo, las personas diabéticas son más propensas a sufrir enfermedades cardíacas [5] como resultado de un nivel elevado de azúcar en sangre de manera prolongada. Las enfermedades cardíacas también están relacionadas con la periodontitis [6]. Esto significa que una persona con diabetes y periodontitis tiene un riesgo significativamente mayor de desarrollar alguna enfermedad cardíaca que alguien sin una o cualquiera de esas afecciones subyacentes. Esto pone de manifiesto la importancia de mantener un buen control glucémico y una buena higiene bucal.

Esta relación bidireccional entre la diabetes y la periodontitis se extiende también a otras afecciones. La buena noticia es que controlar los niveles de azúcar en sangre y una adecuada higiene bucal son la mejor manera de reducir inmediatamente el riesgo. Mantener la diabetes bajo control significa prevenir la periodontitis, lo que significa reducir drásticamente el riesgo de otras complicaciones de salud.

Cómo mantener la diabetes (y periodontitis) bajo control

Los estudios muestran que un buen control glucémico es la clave central para el manejo de la diabetes y la prevención de otras condiciones de salud que resultan de ella, como la periodontitis. Eso significa controlar los niveles de azúcar en sangre durante todo el día y trabajar para mantenerlos dentro de unos niveles aceptables. Otros consejos incluyen:

  • Realizar ejercicio de manera frecuente para mantener un peso saludable y un nivel glucémico adecuado. 
  • Controlar el consumo de carbohidratos y aumentar el de fibra.
  • Beber mucha agua para mantenerse hidratado durante todo el día.
  • Controlar los niveles de estrés e intentar dormir las horas recomendadas cada noche. 

Los buenos hábitos de salud bucal también son un factor a tener en cuenta. Evitar los alimentos azucarados y los refrescos, así como cepillarse regularmente y limpiar entre los dientes a diario. Esto evitará la acumulación de bacterias y ayudará a controlar el azúcar en sangre. Una rutina de higiene oral adecuada mantiene las encías saludables y reduce las posibilidades de que se forme gingivitis y periodontitis. Asimismo, es necesario acudir regularmente al dentista. 

Un estudio reciente incluso demuestra que el cepillado diario adecuado puede reducir el riesgo de desarrollar diabetes hasta en un 8% [7].

Seguir una rutina de cuidado bucal correcta reducirá el gasto en tratamientos dentales y ayudará a prevenir la periodontitis, lo que significa reducir el riesgo de sufrir otras enfermedades y problemas de salud.

Elige los productos de higiene oral más adecuados

Como hemos visto, la salud oral puede ayudar en el control de la diabetes. Cuando conocemos la relación entre la diabetes y la periodontitis, y cómo ambas afectan a todo el cuerpo, sabemos que la higiene oral cobra un papel importante en la prevención del desarrollo de complicaciones sistémicas relacionadas con las dos enfermedades. 

Un buen cuidado oral, además, puede ayudarte a prevenir la enfermedad de las encías y su efecto sobre la diabetes. Tan solo debes visitar de manera regular al dentista y mantener una higiene oral correcta. Esto significa seguir diariamente estos 3 sencillos pasos: 

  1. Cepillarte mínimo 2 veces al día y al menos durante 2 minutos. Utiliza un cepillo de filamentos suaves con una eficacia superior.
  2. Limpiar entre los dientes con palillos o cepillos interdentales o con hilo dental.
  3. Terminar enjuagando con un colutorio. 

Junto con un buen control glucémico, es una receta para una mejor salud corporal total.

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