El alcohol y tu boca: una relación peligrosa
El consumo de bebidas alcohólicas en reuniones y eventos es una práctica social habitual. Este pasatiempo se disfruta más a menudo con moderación, es decir, 1-2 copas al día, y no supone ningún riesgo general para la salud.
Sin embargo, el consumo excesivo de alcohol está, entre otros problemas de salud, vinculado a problemas de salud bucal que van desde manchas dentales hasta un mayor riesgo de cáncer oral. El NHS designa el consumo excesivo como más de 14 unidades de alcohol en una semana.
Vamos a explorar los riesgos que el alcohol presenta para tu salud bucal y general, para que puedas tomar decisiones informadas.
¿Qué hay en tu bebida...
Cuando quitas la espuma y los pequeños paraguas coloridos, el alcohol es una toxina química, aunque hay que recordar que el alcohol puede presentarse en muchas formas. La toxicidad del alcohol varía enormemente, desde el letal metanol, el etilenglicol y el alcohol isopropílico hasta el etanol, mucho menos letal.
El etanol es el único alcohol que pueden consumir los humanos, y aun así es posible beber suficiente de una sola sentada como para ser fatal. Las toxinas presentes en el etanol son las que generan las sensaciones físicas que la mayoría de los bebedores conocen: piel enrojecida, mareo ligero y liberación de dopamina.
… es absorbido por tu boca
El alcohol actúa inmediatamente al contacto con el revestimiento mucoso de la boca. Algunas de las toxinas se absorben inmediatamente en el torrente sanguíneo.
El consumo excesivo de alcohol puede causar bastante daño solo en la boca. Tu boca actúa más o menos como un centro de salud de todo el cuerpo. Las enfermedades pueden comenzar en la boca, y las enfermedades en otros lugares pueden manifestarse a través de la boca.
Proteger tu salud bucal siempre debe influir en las decisiones que tomes. Aquí te presentamos algunos de los efectos negativos que el consumo excesivo de alcohol puede tener en tu salud bucal:
Tinción de dientes
No se ha demostrado que el consumo excesivo de alcohol sea una fuente significativa de manchas dentales. Sin embargo, existen riesgos específicos de los que hay que estar consciente.
Un estudio en un laboratorio mostró que los cromógenos, o pigmentos fuertes, presentes en el vino tinto son absorbidos por la película oral similar a una película (como la que se forma naturalmente en los dientes), provocando que esa capa de película se manche. Por tanto, el vino tinto y el alcohol muy coloreado pueden seguir manchando tus dientes.
Además de las manchas superficiales, el ácido contenido en el alcohol, así como varios ingredientes comunes en las bebidas mixtas, pueden contribuir a la erosión del esmalte dental, haciendo que los dientes sean más susceptibles a las manchas por otros alimentos y bebidas.
Caries dental, desgaste dental y enfermedad de las encías
Existen varias formas en que el consumo excesivo de alcohol puede provocar caries y enfermedades de las encías.
El alcohol contiene azúcar de forma natural. Las bacterias dañinas viven en la placa de tu boca y se alimentan de azúcar, produciendo a su vez ácido. Este ácido debilita el esmalte de tus dientes y permite la formación de caries.
La razón por la que te sentís deshidratado al beber es porque el alcohol reduce la cantidad de vasopresina (un antidiurético) que produce tu cuerpo. Esto conduce a una menor producción de saliva y sequedad bucal.
La saliva es una parte vital de un bioma oral equilibrado y saludable. La saliva arrastra las partículas de comida lejos de dientes y encías, cubre los dientes con una fina película que protege contra el ácido producido por bacterias e incluso contiene algunos agentes antimicrobianos que eliminan bacterias dañinas.
Por tanto, la prolongada ausencia de saliva puede ser perjudicial, ya que la protección bucal natural está ausente y los dientes y encías están expuestos a bacterias que pueden ser fácilmente la causa de enfermedades de las encías y caries dentales.
Cáncer oral
El riesgo más urgente del consumo excesivo de alcohol es desarrollar cáncer, incluido el cáncer oral. El cáncer oral abarca los cánceres de boca, garganta y laringe.
Beber más allá de la moderación (de nuevo, 1-2 bebidas al día) aumenta el riesgo de desarrollar cánceres relacionados con el alcohol. Las personas que consumen alcohol en exceso regularmente enfrentan un riesgo 1,8 veces mayor de cáncer de boca y garganta, y un riesgo 1,4 veces mayor de cáncer de laringe.
¿Cómo contribuye el alcohol a este riesgo? Todo se reduce a toxinas.
Se están investigando la relación entre el consumo de alcohol y el cáncer, pero los estudios han demostrado:
- Cuando se metaboliza, el etanol se descompone en acetaldehído, un químico tóxico que puede dañar el ADN
- El alcohol genera moléculas químicamente reactivas que contienen oxígeno. A través del proceso de oxidación, estas moléculas pueden dañar el ADN.
- El alcohol reduce la capacidad del cuerpo para descomponer y absorber nutrientes que pueden estar asociados al riesgo de cáncer.
- Según el Departamento de Salud y Atención Social del Reino Unido, "la frecuencia del consumo [de alcohol] es más importante que la duración en años: un consumo mayor durante unos pocos años conlleva un mayor riesgo de cáncer oral que una menor ingesta durante muchos años", aunque la duración sigue siendo importante como factor de riesgo para otras enfermedades crónicas como las cardiovasculares y para algunos centros."
Mitigación de tu riesgo
El conocimiento te capacita para tomar decisiones sabias sobre tu salud personal. ¡Al priorizar el cuidado de tu salud bucal, podés tener un gran impacto en la salud de todo tu cuerpo!
Practicá un buen cuidado bucal antes, durante y después de beber. Esto incluye:
- Tomá mucha agua antes y entre bebidas.
- No mastiques el hielo en tus bebidas. Masticar hielo puede dañar tus dientes.
- Cepillate los dientes después de beber. Introduciste mucho azúcar en tu boca, así que seguir una rutina completa de cuidado bucal que incluya limpieza interdental, cepillado y enjuague bucal es importante.
Ya sea dulces o una pinta en el pub, la moderación es importante para preservar la salud bucal.